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Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico

 

Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico

 

 

En octubre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución, que instaba a los gobiernos a declarar el tercer domingo de noviembre como “Día mundial en recuerdo de las víctimas de accidente de tráfico”.

El día se creó con el objetivo de ofrecer reconocimiento a las víctimas de accidentes y a la difícil situación de los familiares, que se enfrentan a las consecuencias emocionales y prácticas de estos trágicos sucesos.

La OMS alienta a los gobiernos y a las organizaciones no gubernamentales de todo el mundo a conmemorar ese día, con el fin de llamar la atención sobre este gran problema de “salud pública”, que provoca, anualmente, la muerte de cerca de 1,3 millones de personas y daños o alguna discapacidad en otros 50 millones.

Cada año, las asociaciones de todo el mundo hacen distintas celebraciones para recordar a los que no están, para que la sociedad comprenda que los accidentes son evitables y para que los gobiernos continúen apostando por políticas que reduzcan el número de víctimas en las carreteras. Este año, les pido que en las distintas eucaristías, tengan un recuerdo en la oración de los fieles o en cualquier momento de la eucaristía, por las víctimas del tráfico.

Descargue el material para la celebración de la eucaristía:

– Material litúrgico 2017

Responso por las víctimas de tráfico:

– Responso por las víctimas de tráfico

 

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«No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún en gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Estas experiencias, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida» (Mensaje para la I Jornada mundial de los pobres, n. 3). Estas palabras del papa Francisco reflejan lo que pasaba por su mente cuando ha querido instituir la Jornada mundial de los pobres. La Iglesia no puede ser espectadora pasiva ante el drama de la pobreza, y los cristianos no pueden contentarse con una esporádica y fragmentaria participación para tranquilizar la conciencia. El momento de una acción puede ser signo de una verdadera conversión que conduzca al compartir. 

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